Gobiernos nacionales, hogares y empresas privadas gastan 250.000 millones de dólares por año en infraestructuras de suministro de nuevas energías. Entre 40.000 y 60.000 millones de esta suma se dedican a electrificación rural. Sumas muy superiores se gastan en la infraestructura que consume energía y más de un billón de dólares se gasta cada año en compras directas de energía. Hasta unos cambios positivos pequeños en estas inversiones y compras pueden influenciar el desarrollo sostenible. Los gobiernos disponen de una amplia variedad de políticas para afectar estos gastos, tanto a nivel nacional como a nivel local, y en contextos rurales y urbanos. En la práctica, algunas han demostrado ser mucho mejores que otras.
amplían la diversidad en los mercados de suministro de energía;
aseguran suministros de energía sostenibles a largo plazo;
reducen las emisiones atmosféricas (locales, regionales y mundiales);
crean nuevas oportunidades de empleo en comunidades rurales, ofreciendo posibilidades para manufacturas rurales;
mejoran la seguridad de suministro, ya que no requieren las importaciones que caracterizan el suministro de los combustibles fósiles.

puede mejorar el acceso a agua potable bombeada usando fuentes autóctonas. Proveyendo agua limpia y cocinando los alimentos se reduce el hambre (95% de los alimentos necesitan cocinar);
reduce la cantidad de tiempo que las mujeres y los niños deben gastar en actividades de supervivencia básicas, tales como buscar leña, buscar agua, y cocinar;
entretanto, la iluminación permite el estudio en el hogar, aumenta la seguridad y permite el uso de medios educacionales y comunicaciones en la escuela, además de reducir la deforestación.
La Mesa Redonda sobre Energía Renovable del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), reunida en enero de 2002 – como un evento paralelo a la Conferencia Preparatoria (PrepCom II) de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo Sostenible – recomendó la adopción de metas y agendas para aumentar la contribución de las fuentes de energía renovables como una de las medidas gubernamentales posibles:
“Convendrá que los gobiernos adopten metas y agendas para aumentar el rendimiento energético y el uso de combustibles renovables, basadas en metas existentes, tales como la meta de la Unión Europea del logro de un 12% de energía de fuentes renovables para el año 2010 y la meta de la India de lograr un 10% de nueva generación energética de energía renovable para el año 2012. El establecimiento de metas, junto con la adopción de políticas y medidas pertinentes, envía un fuerte mensaje económico y político capaz de desencadenar el poder del mercado.”





